viernes, 4 de noviembre de 2011

Querida Mia...

Querida mía:
Estoy gritando y a penas me escuchas. Simplemente quiero que sepas que estoy aquí para lo que quieras, para lo que necesites, yo nunca te dejare. Pero recuerda, no puedo ayudarte cuando te desesperas, cuando te agitas intentando evitar pensar en nada, y no me dejas ni si quiera hablarte para solucionar lo que te atormenta. Y se cuando alcanzas tu límite…cuando tus manos cálidas se hielan, cuando los ojos se te aclaran casi hasta desaparecer y empiezan a nadar entre lágrimas, y cuando el corazón parece que se te va a salir del pecho…
Estoy ahí…estoy sintiendo todo eso, todas y cada una de las cosas que te ocurren, todas y cada una de las cosas que le pasa a tu cuerpo. Intento calmarte, intento hacerte ver que todo puede mejorar, que para todo hay solución, mientras que la haya, e intento hacerte ver que estoy ahí contigo en todo momento. Escúchame…solo escúchame…luego ignórame si quieres…

Siempre contigo, tu conciencia.

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