Se van rompiendo cosas
en la casa
como empujadas por un invisible
quebrador voluntario:
no son las manos mias,
ni las tuyas,
no fueron las muchachas
de uña dura
y pasos de planeta:
no fue nada y nadie,
no fue el viento,
no fue el anaranjado mediodía
ni la noche terrestre,
no fue ni la nariz ni el codo,
la creciente cadera,
el tobillo,
ni el aire:
se quebró el plato, se cayó la lámpara,
se derrumbaron todos los floreros
uno por uno, aquél
en pleno octubre
colmado de escarlata,
fatigado por todas las violetas,
y otro vacío
rodó, rodó, rodó
por el invierno
hasta ser sólo harina
de florero,
recuerdo roto, polvo luminoso.
Y aquel reloj
cuyo sonido
era
la voz de nuestras vidas,
el secreto
hilo
de las semanas,
que una a una
ataba tantas horas
a la miel, al silencio,
a tantos nacimientos y trabajos,
aquel reloj también
cayó y vibraron
entre los vidrios rotos
sus delicadas vísceras azules,
su largo corazón
desenrollado.
La vida va moliendo
vidrios, gastando ropas,
haciendo añicos,
triturando
formas,
y lo que dura con el tiempo es como
isla o nave en el mar,
perecedero,
rodeado por los frágiles peligros,
por implacables aguas y amenazas.
Pongamos todo de una vez, relojes,
platos, copas talladas por el frío,
en un saco y llevemos
al mar nuestros tesoros:
que se derrumben nuestras posesiones
en un solo alarmante quebradero,
que suene como un río
lo que se quiebra
y que el mar lo reconstruya
con su largo trabajo de mareas
tantas cosas inútiles
que nadie rompe
pero se rompieron.
Pablo Neruda. Navegaciones y regresos. (Editorial losada. buenos Aires, 1959)
A veces se necesita un lugar desierto en el que dejar los pensamientos que no quieres que nadie mas conozca...
viernes, 11 de noviembre de 2011
martes, 8 de noviembre de 2011
crepúsculo del recuerdo
Siento tus dedos acariciando mi espalda…desnuda, inquieta, vulnerable…rendida a ti para ser utilizada como lienzo…
Sentí tus labios en mi cuello… travieso, sensible, esbelto…esperando a ser recorrido por tus besos….La impaciencia llego a mí…
Volví a mirar hacia tu lado, y no te encontré…tu espacio estaba vacío…
Volví a pensar otra vez…todo estaba perdido…
viernes, 4 de noviembre de 2011
Querida Mia...
Querida mía:
Estoy gritando y a penas me escuchas. Simplemente quiero que sepas que estoy aquí para lo que quieras, para lo que necesites, yo nunca te dejare. Pero recuerda, no puedo ayudarte cuando te desesperas, cuando te agitas intentando evitar pensar en nada, y no me dejas ni si quiera hablarte para solucionar lo que te atormenta. Y se cuando alcanzas tu límite…cuando tus manos cálidas se hielan, cuando los ojos se te aclaran casi hasta desaparecer y empiezan a nadar entre lágrimas, y cuando el corazón parece que se te va a salir del pecho…
Estoy ahí…estoy sintiendo todo eso, todas y cada una de las cosas que te ocurren, todas y cada una de las cosas que le pasa a tu cuerpo. Intento calmarte, intento hacerte ver que todo puede mejorar, que para todo hay solución, mientras que la haya, e intento hacerte ver que estoy ahí contigo en todo momento. Escúchame…solo escúchame…luego ignórame si quieres…
Siempre contigo, tu conciencia.
Siempre contigo, tu conciencia.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Miedo...
No me descubras amor sintiendo esto que estoy sintiendo, porque sé que puedes ver el miedo que tengo. No dejes que arruine tu vida pensando que soy infinita, que soy fugaz, que soy perfecta, que soy solo defectos, que soy lo que has querido toda la vida, porque tu vida no acaba todavía…
Tengo miedo…mucho miedo…y no quiero mostrártelo…no quiero que veas que no sé si llorar o seguir riendo…que no sé si creer o desconfiar hasta poner en tela de juicio hasta el propio mundo, hasta el propio universo…que no sé si dejar de pensar o tatuarme aquellas frase que tanto pienso…que me derrumbo por dentro sin dejar que nadie pueda verlo…que tu no puedas verlo…que tengo miedo…mucho miedo…
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




